Pedreña

Pedreña

Arquitectura religiosa

Iglesia de San Pedro


La Iglesia de San Pedro es un claro ejemplo de la indefinición arquitectónica característica de los años sesenta. Por un lado, busca mantener la tradición local con peculiaridades de las construcciones religiosas de la comarca típicas de los siglos XVI y XVII.

Entre ellas, la cabecera recta, preeminencia de la nave central, torre a los pies o la utilización de formas esféricas.

Por otro lado, contrasta con la “modernidad” que demuestra en su interior. En el ámbito estético se consigue con los nuevos materiales o con los grandes arcos triunfales. Una suma de tradición y modernidad que caracteriza la edificación religiosa.

Esta iglesia data de los años 50 y se construyó para sustituir a la primitiva que fue destruida durante la Guerra Civil y que se encontraba junto al cementerio de Pedreña.

La edificación del nuevo templo y su amplia superficie en la cabecera propició el uso de pinturas murales en el interior. De entre los artistas que resucitaron la pintura religiosa de la época destaca Fernando Calderón, autor de la obra de la Iglesia de San Pedro.

Iglesia San Pedro 5
Iglesia San Pedro 2
Pedreña
Pedreña

Arquitectura civil

Casa de Ejercicios San Ignacio o Casa del Conde Portillo


Perteneció a la familia Rubalcaba y posteriormente fue heredada por José Portillo. Su silueta parece inspirarse en la torre palacial de los Agüero por diferentes elementos. Entre ellos, los cubos ubicados en la entrada, su decoración almenada, los remates apiramidados y el empleo del material constructivo.

En el interior de la corralada se encuentran unas modernas dependencias junto a la casa de los Rubalcaba. El edificio es una construcción del siglo XIX dividido en tres alturas por dos líneas de imposta, balcones laterales con grandes escudos sobre ellos y escalera central.

Casa de los Padres Jesuitas


La Casa de los Padres Jesuitas también es conocida como “Casa del Conde Portillo”. Forma parte de la actual sede jesuítica y perteneció a la familia Rubalcaba.

Este conjunto arquitectónico está protegido por una portalada que cerca el recinto y presenta peculiaridades con respecto a la línea barroca que seguía este elemento.

La función principal de esta portalada es la señalización del acceso y es fiel representante al exterior del esplendor que habita en su patio.

Con su aspecto pretende conservar el aspecto militar propio de las casonas más antiguas de Cantabria.

Las formas barrocas perduraron durante el siglo XIX en el mundo rural, pues los canteros que se encargaban de construir las casas de los burgueses buscaban un estilo dieciochesco. A pesar de ello, se introducen recursos como el rompimiento de las cornisas para la movilidad de los volúmenes que sitúan la construcción en la época en la que fue realizada.

La parte central de la entrada de la vivienda mantiene el modelo de los balcones laterales y acoge una escalera como solución arquitectónica y elemento diferenciador.

Todavía se pueden ver dos escudos. El de la izquierda tiene labradas las armas de Rubalcaba, un guerrero lanceando una sierpe junto a una torre en la que asoma una dama. Y en el lado derecho aparecen representadas las armas del apellido Portillo, torre sobre aguas junto a un árbol y un perro atado.

El diseño de la casona está inspirado en la casa de Oruña y en el propio castillo de Agüero, debido a los lazos familiares.

Escuelas


Las escuelas de Pedreña se desarrollan en una sola planta en forma longitudinal, cumpliendo con el estilo propio de este tipo de construcciones y de acomodación a las necesidades de acceso e iluminación.